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24 feb 2014

La culpa es de la vaca…¡de Morón!

Foto: Notitarde / Intervención y diseño: Angelo Santella
“La Culpa es de la Vaca“. Tal como lo dicta el título de un libro que nunca leí, pero que siempre me ha llamado poderosamente la atención por su absurdo. La frase además de sonar estúpida, me invita a pensar en todos los justificativos que tenemos para avalar el comportamiento de la ya deteriorada sociedad venezolana.

Si queremos justificar el errado comportamiento del venezolano (sin generalizar), pudiésemos decir que la pobre vaca de Morón es la que tiene la culpa de todos los comportamientos soeces y hostiles que tuvieron lugar en el festín de la que fue partícipe el día 23 de Febrero de 2014. Porque de algo hay que estar claros, la carne de las vacas se come en hamburguesas, en bistecs o como usted la prefiera. Lo que quiere decir, que si no la mataban a machetazos, mínimo la rebanaban en cualquier matadero en el estado Carabobo o Falcón. En resumidas cuentas, era la crónica de una muerte anunciada.

Pero el destino de la vaca no es el problema. El problema es el hoyo en el que estamos inmersos socialmente. Ese abismo es más grave de lo que creemos. ¿Por qué asesinar a un animal como si se tratara de un foro romano?. Para aquellos que sufren la constante negación de la realidad del país, dirán que en él hay una hambruna de guerra. Otros argumentarán de seguro, que los pobres asesinos llevaban más de 5 días sin comer y que a falta de ingesta animal, la tuvieron que matar a la vaca para sobrevivir. Desde mi punto de vista, esa es la postura más cómoda y ciega para aceptar la realidad de un país en pleno debacle cultural. 

El dilema NO ES EL HAMBRE estimados lectores. El dilema aquí es meramente CUL-TU-RAL. Esa pobre vaca de Morón es el reflejo de todos los que inocentemente han muerto ajusticiados a manos de buitres hostiles. Los que acechan el más mínimo error para picotear los ojos de sus víctimas. Así crean inverosímil mi argumento, les recuerdo que lo mismo sucedió recientemente en Caracas en la autopista Francisco Fajardo el 27 de Septiembre de 2013, donde Algunas personas (motorizados y transeúntes) aprovecharon el accidente de un camión para robar los productos que éste transportaba. Lo peor del caso, es que mientras el chofer agonizaba, los buitres saqueaban y ultrajaban ¿...y las autoridades?. ¡Bien gracias!…tomando fotos...

Con cuentos de que si el pueblo tiene hambre, o que si el camión se volcó, o que si las vacas igual tendrían un destino cruel, quieren justificar el vulgar comportamiento del NEO-venezolano. Ustedes se preguntarán ¿Qué eso del NEO-Venezolano?. Con ello me refiero al individuo que justifica todos sus actos en función a un interés propio. Aquel que se pasea en moto por la acera porque él cree que le pertenece, o el malandro que le roba el celular a mengano porque éste estaba mostrándolo mientras caminaba por una avenida, o simplemente el que se colea en una fila para sentirse menos pendejo y más vivaracho que los demás.

Venezolanos, tenemos que auto-cuestionarnos. Entre la vaca mariposa de Simón Díaz y la pobre vaca de Morón, tan solo distan 40 años de historia de país. ¿En qué nos hemos convertido Tío Simón? - diría yo -. Estos actos son de pura sinvergüenzada. Algunos actos son más soeces que otros porque tienen un toque de morbosidad y de placer asesino. Pues sí, desde mi punto de vista el que acribille a un animal por simple placer, merece ser llamado DELINCUENTE. Esas mismas personas que de seguro no titubearán en despojar o matar (si es necesario) al que se quede accidentado en plena vía pública, o al que sufra algún accidente automovilístico en las adyacencias de un poblado. Una hospitalidad que se la llevó quien la trajo, y que irónicamente seguirá perdiéndose mientras exista esa maldita palabra llamada IMPUNIDAD. Palabra que bastante daño le ha hecho a Venezuela, y que algunos individuos han aprovechado de ella para estropear aún más al ya descompuesto gentilicio de ser “venezolano“.

“Lo siento vaca, la culpa es tuya por haberse volteado el camión en donde venías“
¡Que vaina! Q.E.P.D.

7 ene 2014

En los zapatos de Mariano Picón Salas...


Imagen cortesía del blog de German Carrillo
En este gran universo borgiano llamado biblioteca, justo en la de Santiago de Chile, tuve el placer de escuchar una conferencia del poeta y ensayista chileno Don Pedro Lastra, quien se refirió a una revista Chilena de corte intelectual el cual llevaba por nombre "Indice" (1930 - 1932), que debido a la pluralidad de pensamiento que en ella se contemplaba, gozó de una tremenda popularidad para la época transcurrida. 

Pues bien, para mi sorpresa  (como para la de muchos otros) la creación y edición de esa fabulosa pero brevísima producción periódica, estuvo a cargo del historiador, crítico literario y ensayista político Mariano Picón Salas. Venezolano, quién además de ser parte de la herencia humanista y literaria de Don Andrés Bello, se enraizó de igual forma en la cultura contemporánea de Chile, dando cabida tanto a la critica política latinoamericana, como a la literatura y temas filosóficos profundos. 

Lo que me cautivó de esta conferencia, fue lo que conllevó a Mariano Picón Salas a huir de Venezuela. Aunque la crítica del historiador está llena de anacronismos si la comparamos con la situación actual del país, bien vale la pena acotar que en el fondo guarda una similitud tremenda con la migración de profesionales y la fuga de cerebros que se vive actualmente, que para muchos ciegos que niegan la realidad, es una incomprensión en su total esencia.  

He aquí un fragmento de MPS de su puño y letra del año 1962: 

"No estaba dispuesto, con mis ganas de cultivar mi espíritu, de escribir libros, de participar en la viva sociedad de las gentes, a ir a caer en los presidios de Gómez. Es lógico que uno a los veinte años se considere del linaje de los mejores; y ¿hasta cuándo –ésta era otra pregunta– los mejores perecen en nuestro país para que triunfen los más torpes y desmandados? No; no haría la ofrenda de mi cuerpo ni de mi alma a ese Saturno goyesco que devora a los idealistas suicidas. Quería mi cuerpo veinteañero que me llevaba briosamente por los caminos del mundo; quería mis ojos y mi mente dispuestos a disfrutar de los libros y las obras de arte, y defender mi libertad inalienable (que mora a solas conmigo y contradice prejuicios y convenciones que todos repiten) y de la que no me despojaría ningún gendarme de los que arrastran a culatazos a los estudiantes. Era, acaso, preciso huir, como quien abandona una tierra invadida por ratas pestíferas (Picón Salas, 1962: 1379)".

¿Que diferencias notables existen hoy día entre ese sentimiento crítico de Mariano Picón Salas y el de cualquier otro Venezolano que ha tenido que emigrar de su país? 

Ante todo, cambian los actores políticos pero la situación parece ser la misma. Pues, me refiero a que la mayoría de los jóvenes profesionales que emigran de Venezuela (llamémosla fuga de cerebros), lo hacen por RAZONES QUE MERAMENTE LE COMPETEN AL ESTADO. Una delincuencia desbordada, secuestros y extorsiones que gracias a la impunidad y a la desidia gubernamental, florece como el germen de una economía caótica y valores inexistentes. Mínimas oportunidades de desarrollo profesional en un país donde los inversionistas son golpeados con restricciones gubernamentales y regulaciones que no benefician a la industria nacional, que visto desde la óptica de cualquier ser consciente ¿quién produciría un bien o un servicio para perder dinero?, pues nadie. Situación que trae como consecuencia la escasez de bienes de primera necesidad, artículos que se especulan por su excesiva demanda y que solo se pudieran compensar incrementando la oferta con inversiones que brinden seguridad a la industrias nacionales y de una justa distribución de divisas que solucione las prioridades económicas y sociales que imperan. 

Entonces, ¿qué oportunidades podría tener un académico, profesional o intelectual Venezolano en este siglo XXI donde la especulación es la base de la economía? tenemos el típico ejemplo de los vendedores de bienes escasos o regulados; llámese automóviles, papel higiénico, café, azúcar, entre muchos otros (especuladores que no tienen la culpa de la situación-país, porque el precio de los bienes lo pone el mercado) pero éstos se lucran más que cualquier ingeniero o graduado universitario. Por otro lado, tenemos a los vendedores ambulantes (buhoneros) que sin pagar impuestos, servicios y/o alquileres, se ganan la vida de la mejor forma que aquellos comerciantes que se apegan a las leyes estatales y a sus obligaciones con el fisco; o peor aún, los informales que devengan más que un maestro o profesor de escuela, siendo éstos últimos (después del núcleo familiar) la base de formación de cualquier país desarrollado. ¡Esta situación, es totalmente ilógica!.

¡Ah! ¿pero es que ahora me vienen con el cuento de que la raíz de toda esta situación en Venezuela es cultural y que seguiremos así sea con el gobierno que sea; rojo, verde o blanco?. Excelente, eso no se obvia de los tantos factores que pueden afectar al país. Pero entonces, qué oportunidades tendrá un profesional Venezolano en donde el gobierno de turno en vez de propiciar el orden y el acato de las leyes, premia a sus seguidores y a los "no tan seguidores" con sus demagógicas decisiones de saqueo, aumentos de sueldo a los militares y magistrados y entre muchas otras cosas, expropiaciones sistemáticas de negocios e industrias para el beneficio propio (populismo puro y barato). Pregunto yo entonces, ¿esas acciones no socavan aún más el precipicio cultural en el que estamos inmersos?, o mejor dicho; ¿vamos a alabar las malacrianzas de un pueblo con más regalías y premios que incentiven la absurda contracultura delictiva y hamponil?

Ahora bien, si tal sentimiento expresado por Mariano Picón Salas fue de tal magnitud hacia un mandatario latifundista, autoritario y según la cultura popular; "analfabeta" como lo fue Juan Vicente Gómez, entonces qué opinión pudiese tener hoy en día éste gran ensayista (a quien comparo con todos los cerebros fugados del país) acerca de un presidente que se expresa como delirando con narcolepsia de chimó, habla con un difunto que se transfigura en pájaro; y que además, goza de una dudosa nacionalidad. Sin currículum alguno - Sin biografía autorizada -.  

¡NO SE SORPRENDA! '
Cualquier parecido con la época Gomecista… ¡es pura coincidencia compadre!

Usted como venezolano:  
¿No comparte este sentimiento de Mariano Picón Salas en pleno siglo XXI?


Para los que quieran obtener más información acerca de MPS, su obra y demás detalles biográficos:   http://gregoryzambrano.files.wordpress.com/2010/09/biografia-mps-completa-en-pdf.pdf