10 abr. 2013

Venezuela, se acerca el pitazo final (#14A)


Foto: anónimo

Este domingo 14 de Abril Venezuela se debate el futuro en las próximas elecciones presidenciales. El equipo de turno tiene el favoritismo del arbitraje. Es un equipo que lleva catorce años consecutivos ganando la apreciada copa presidencial, los rojos manejan al árbitro, éste nunca ha pitado el acostumbrado ventajismo rojo, el uso de los recursos del estado para con su campaña demagógica llena de falsas promesas, así como también, el no amonestar a las incesantes cadenas televisivas que invaden la privacidad del público presente en el estadio, el psico-terror de los empleados públicos con miedo a ser despedidos, y la participación de cuadrillas armadas que atemorizan al público presente, que al final del cuento, siempre terminan por dispersar a la hinchada del cambio para ejercer “civilmente” su derecho al sufragio, su única arma. El dedo entintado.

Nos encontramos en el minuto 90. La hinchada del cambio se hace sentir con el clamor popular. los hinchas sacan sus banderas y apabullan al árbitro, gritan justicia y todos claman al unísono que canten las faltas e injusticias cometidas, piden con todas sus fuerzas al improcedente juez que amonesten con tarjeta roja a los rojos (es decir, darle una cucharada de su propia medicina), las constantes palizas sucias y leñas que llevan dando al equipo del cambio, patadas directas a las pantorrillas, muslos que empiezan a doler, calambres que agarrotan el movimiento de los músculos y los tendones fatigados, jugadores desfallecidos antes los tratos parcializados, tratos llenos de un constante resentimiento electoral.

Quedan apenas 60 segundos del tiempo complementario (vale acotar que el árbitro dio solo 3 minutos), ya pronto viene el pitazo para finalizar el encuentro, los rojos se aferran a la portería tal cual catenaccio italianoun disparo potente del equipo del cambio rebota en los guantes del portero, el balón cae en zona roja y es disputado por los jugadores de ambos equipos, uno de los defensas rojitos termina por despejar la esférica, ésta sale por la línea de meta y cantan corner. Quedan 30 segundos y todos los cambios se han realizado, es la única oportunidad de ganar el partido, se confía en el juego aéreo del equipo del cambio, es una estrategia capaz de dejar atrás a los catorce años del anti-futbol político y electoral.

Se cobra el corner. Los jugadores se concentran en el área roja-rojita, el tiempo corre, 29, 28, 27…los segundos parecen durar más de lo normal, el corner es cobrado de manera pulcra e impecable, la esférica lleva la trayectoria de un misil teledirigido (una parábola), empiezan los codazos, las patadas, los empujones y tirones de camisetas, (al árbitro se hace el de la vista gorda), sigue andando el reloj, 19, 18, 17…una cabeza se asoma entre la multitud de los jugadores, es un jugador del equipo del cambio, el número 9, todo un matador en el área, su cuello se logra estirar hasta el máximo permisible para alcanzar la esférica, el tiempo sigue corriendo, 16, 15, 14 …se necesita tan solo 1 gol, la mínima para ganar la copa presidencial, la inclusión y el cambio, una apuesta a un futuro mejor y comenzar de nuevo la construcción de un mejor equipo. Un mejor país. Un dream team.

La transmisión falla, la imagen de mi TV se ve intermitente, no es Direct TV, tampoco Meridiano TV, se va y viene el audio, los comentaristas quedan completamente mudos, es el momento crucial del partido...y justamente cuando el balón es alcanzado por la testa del número 9 del equipo del cambio…¡¡¡ZAAAAS!!! ¡¡¡SE VA LUZ!!!

Inmediatamente salgo de mi casa, me cercioro de que todos los artefactos eléctricos se encuentren en buen estado de salud, me pongo la camiseta de la Vinotinto y me animo a ver el juego en vivo, es decir, voy a votar. Mi única oportunidad es un corner que de seguro cobraré aunque falten 14 segundos de juego y tenga al CNE en mi contra…

“El éxito sin honor es el mayor de los fracasos”.
Vicente del Bosque

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